Diamonds and rust

Me ha gustado “Diamonds and Rust” de Judas Priest desde la primera vez que la oí. Ha pasado ya tanto tiempo que desearía no acordarme de cuánto.

Al igual que casi cualquier otro fan de la banda, yo mismo consideraba la canción como una extravagancia, más parecida a una pieza glam de Kiss que al buen Metal de Judas. Hasta hace poco ni sospechaba que Rob Halford fuese homosexual, pero la musiquita siempre me pareció muy gay para mis gustos. La letra, sin embargo, es una hermosa y melancólica poesía llena de desencanto y fatalidad. Esa letra me intrigaba y amarraba a la canción.

Una cosa que nunca me cuadró de la letra eran las referencias puramente norteamericanas como “… that crummy hotel over Washington Square”, improbables vivencias de un Inglés nacido al noroeste de Birminghan.

Hace poco terminé de comprender el asunto. La letra y música fueron compuestas por Joan Baez y se especula que es una pieza autobiográfica dedicada a Bob Dylan. Si es así, todo encaja perfectamente en su lugar. Más maravilloso aún, la letra es mucho más extensa y rica que el “cover” de Judas Priest. Hay estrofas hermosísimas que parecen referirse claramente a Bob Dylan: “As I remember your eyes… Were bluer than robin’s eggs… My poetry was lousy you said”, “Well you burst on the scene… Already a legend… The unwashed phenomenon… The original vagabond…” ¿A quién más iban a referirse viniendo de Joan? Otros versos parecen una dolorosa conversación entre ex-amantes que nunca superaron su distancia presente o pasada, a pesar de mirar un futuro fatalista: “And here I sit… Hand on the telephone… Hearing a voice I’d known… A couple of light years ago… Heading straight for a fall”. La última estrofa de la canción es una declaración contradictoria y desgarradora: “Because I need some of that vagueness now… It’s all come back too clearly… Yes I loved you dearly… And if you’re offering me diamonds and rust… I’ve already paid”. El segundo y tercer verso son cualquier cosa menos ambiguos; son una declaración de amor. No creo comprender del todo los dos últimos versos de esa estrofa, los que siguen a la declaración de amor. No sé si por mi escaso dominio de la lengua inglesa o por su ambigüedad.

Hoy alguien me dijo cosas muy parecidas a esta canción. Quizá con otras palabras y en otra lengua, pero casi replicando cada idea, cada ironía y cada sentimiento. Parece que los seres humanos irremisiblemente nos repetimos los unos a los otros, en una sádica y melancólica danza universal.

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