… their fat and psychopathic wives

Mientras más vivo, más me doy cuenta de lo parecidos que somos – en el fondo – los seres humanos. Un tema recurrente parece ser la soledad, que sufrimos todos por igual pero que parece afectar más a unos individuos que a otros. Y debo confesar que esa soledad, ese aislamiento, es muchas veces producto de nuestra arrogancia y nuestro empeño en creernos únicos y especiales. Llegué a esa conclusión releyendo una entrada a este blog del 14 de julio de 2007 que hablaba de nuestros docentes Venezolanos en estos términos:

La mayoría de los docentes venezolanos poseen escasa preparación académica, inexistente motivación y muy baja auto-estima. Esto les hace asumir una actitud omnisapiente y autoritaria que los párvulos resisten al principio pero terminan por aceptar.

Escuchando el album “The Wall” de Pink Floyd me encontré una pieza llamada “The happiest days of our lives” que dice:

When we grew up and went to school
There were certain teachers who would
Hurt the children in any way they could

“OOF!” [someone being hit]

By pouring their derision
Upon anything we did
And exposing every weakness
However carefully hidden by the kids
But in the town, it was well known
When they got home at night, their fat and
Psychopathic wives
would thrash them
Within inches of their lives.

Sabiendo – y ¿quien no lo sabe? – que The Wall es una obra autobiográfica de Roger Waters y que él estudió en Cambridge en los años 50, podemos inferir que docentes separados por medio siglo y miles de kilómetros de distancia, sufren de las mismas miserias.

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¿Que es un ingeniero?

Según los artículos 4, 5 y 18 de la “Ley de Ejercicio de la Ingeniería, Arquitectura y Profesiones Afines” – publicada en Gaceta Oficial Nº 25.822 de fecha 26 de Noviembre de 1958 – un ingeniero es una persona que posee un título de ingeniero emitido por una universidad e inscrito en el Colegio de Ingenieros de Venezuela. Son dos requisitos simples apropiados para la fecha de promulgación de nuestra vetusta legislación.

¿Es suficiente poseer un título universitario para ser REALMENTE un ingeniero?

No lo creo. La calidad de la enseñanza impartida en nuestras universidades – emisoras de los títulos obtenidos en Venezuela o aval de los títulos obtenidos en el exterior – varía entre la calidad mundial y el vulgar comercio de títulos a cambio de dinero y asistencia a clases. Añadamos a esto la calidad intelectual de nuestros bachilleres y tenemos como resultado miles de profesionales con un título en la mano y nada en la cabeza.

Pareciera, sin embargo, que estas diferencias entre universidades están presentes de alguna forma en otros países. En Canadá, por ejemplo, la denominación de Ingeniero Profesional (Professional Engineer o Ingénieur Professionnel) está regulada por las órdenes profesionales provinciales. Para obtener la inscripción en estas órdenes – y poder ejercer la ingeniería – se debe poseer un título universitario relevante y hacer una pasantía supervisada por un miembro pleno de la orden por un período de 2 años.

Todos los aspectos discutidos anteriormente solo definen los requisitos legales para que la sociedad considere a un individuo como ingeniero. ¿Qué requisitos adicionales requieren los ingenieros para considerar a un individuo como uno de sus pares?

Ummmmmmm. Se me ocurre que un ingeniero es alguien con un conocimiento profundo de las ciencias básicas y una disposición natural a crear en base a esos conocimientos. La disposición a crear se convierte en la razón de ser del ingeniero. Las ciencias básicas – matemáticas, física y química – pasan a ser el modelo que explica el funcionamiento del universo, el fundamento del proceso creativo y el lenguaje común a nuestra profesión.

Debido a que los ingenieros comprendemos el mundo basándonos en las simples, estables y previsibles ciencias básicas, tenemos tendencia a meternos en problemas cuando interactuamos con otras personas (incluso con otros ingenieros). Los seres humanos somos complejos, imprevisibles y cambiantes, y nadie nos enseño a lidiar con ellos en la universidad.

Finalmente, ¿que es un podcast?

La explicación que conseguí en http://wikipedia.org/ es un poco técnica e irrelevante. En cristiano – ¡ ja, ja ! – la cosa es mas o menos así:

Una o varias personas quieren dar a conocer sus opiniones acerca de un tópico particular. Graban un archivo digital multimedia (audio solamente o audio y vídeo) y lo hacen disponible en Internet. Quien desee conocer esas opiniones puede descargar el archivo de Internet y escucharlo en su computadora o en un reproductor digital portátil.

Estos podcasts pueden estar constituidos por un único programa o mas frecuentemente por programas grabados y hechos disponibles periódicamente. Para conocer las actualizaciones de estos últimos, existen programas llamados “aggregators” que verifican la existencia de nuevos programas y los descargan automáticamente a la computadora.

Para saber que podcasts están disponibles se puede ir a sitios web especializados que sirven de índice de podcasts. Un ejemplo de estos sitios es http://www.thepodcastnetwork.com/, pero hay muchos sitios similares.

La ventaja de los podcasts sobre la radio tradicional es que uno puede escoger exactamente que programas escuchar y cuando escucharlos. Si le gusta la tecnología, descarga podcasts sobre ese tema. Para los amantes de la historia, hay muchos podcasts muy buenos. Mi favorito en ese tema ha sido el dedicado a Napoleón Bonaparte, que puede ser descargado desde http://napoleon.thepodcastnetwork.com/. Leyes, yoga, cocina, vinos, sexualidad, literatura, educación, aprendizaje de idiomas y pare de contar.

Lamentablemente, la mayoría son programas en lengua inglesa. Cada día que pasa, quienes no hablan esa lengua – a pesar de lo arcaica y pobre que en general es – se quedan mas y mas relegados en un mundo en constante cambio.

A la fecha de publicación de esta entrada, en la parte derecha del blog aparecen algunos podcasts a los que estoy suscrito hoy día.

¿Por que los venezolanos somos tan recelosos de la tecnología?

Ayer hablaba con una persona que no tenía ni idea de que es un podcast. Suelo olvidar que la mayoría de la gente – particularmente en Venezuela – no se interesa en la tecnología. Me parece que este desconocimiento y desinterés por la tecnología se debe a tres razones fundamentales:

  1. La mayoría de los docentes venezolanos poseen escasa preparación académica, inexistente motivación y muy baja auto-estima. Esto les hace asumir una actitud omnisapiente y autoritaria que los párvulos resisten al principio pero terminan por aceptar. En todo caso, la escasa preparación académica termina obligando a los docentes a basar su infinita omnisapiencia en los libros de texto y su absoluta autoridad en la necesaria memorización y repetición de los conceptos allí expresados. Cualquier intento de racionalización o discusión de ideas es considerado un irrespeto a la autoridad del docente y es sumaria y rápidamente castigado. Al final el estudiante “aprende” que la realidad no cambia, que la verdad está contenida en los libros – cualquier libro – y que estos aburridos libros son para memorizarlos y no para pensarlos. Al final de su educación se obtiene un venezolano resistente al cambio o al menos receloso del cambio. La siempre cambiante tecnología termina convirtiéndose en algo amenazador y anormal de lo que es mejor mantenerse alejado.
  2. La mayoría de las escuelas no disponen de laboratorios de computación. Solo algunas élites afortunadas tienen acceso cotidiano a su uso y se constituyen en “expertos” a los ojos de la población general. Los demás nos conformamos con utilizar una que otra aplicación “fácil” y dejamos los detalles y las aplicaciones “complejas” a estos “expertos”. Esto se me hace evidente con frecuencia cuando personas que conozco acuden a mi para solicitar ayuda para conectar un auricular “bluetooth” a sus teléfonos celulares. El proceso es brutalmente sencillo y está descrito en tres o cuatro pasos en los manuales de usuario de casi todos los modelos y marcas de celulares. Pero leer el manual nos recuerda nuestras lecturas en la escuela y eso no es bueno. Además, “Carlos sabe de eso”.
  3. La mayoría de las personas utiliza la computadora como otra fuente de interacción social, centrando su uso alrededor del envío y recepción de correo electrónico y mensajes instantáneos. Otros usos posibles pueden incluir la publicación de documentos y el acceso a información similar a la contenida en los libros de texto. La publicación de documentos no tiene sentido pues todo lo que sabemos ya fue escrito por alguien. Si por fortuna del destino tuviésemos algo nuevo que añadir al conocimiento humano, ponerlo por escrito sería utilizado como instrumento de tortura por nuestros docentes y nadie quiere hacerle eso a los niños.

Reflexionando un poco, creo que quien me hizo “experto” en tecnología fue mi padre. Curiosa conclusión considerando que él mismo no sabe absolutmente nada de tecnología. Sin embargo, siempre me conminó a razonar, a pensar, a considerar distintos ángulos de un problema, formular hipótesis y finalmente a sacar conclusiones por mi mismo. Nunca me enseñó cosas abstractas sino que se dedicó a enseñarme a aprender. Debido a que la tecnología está cambiando constantemente, las cosas que uno “sabe” son irrelevantes. Lo importante es lo que no sabemos aún, y nuestra capacidad por aprender precisamente eso.

Elaborating on the final goal of education

In my “Why to blog?” post, I made the following statement:

“Like college education for must of us, the key achievement obtained is the process itself and not the finished “product”.”

Today I was re-reading Mark Shuttleworth’s blog and found an entry called “It’s the ability to learn tools, not the tools themselves”. You can read it yourself at http://www.markshuttleworth.com/page/6/ . Essentially, Mark’s foundation is trying to “design a curriculum to stimulate the development of analytical skills”. Later on he writes “Society, technology and the times change so fast that any fact, process or algorithm we learn at school is by definition not going to be useful for any length of time”. And then he goes “The real skills that serve us are the ability to adapt, learn, apply the products of that learning, and participate in the discussions and challenges of the day”.

The final paragraph is brilliant: “The idea is not that kids learn tools they use for the rest of their lives… They should learn tools which they use AT SCHOOL to develop a general ability to learn tools. That general ability – to break a complex problem into pieces, identify familiar patterns in the pieces, solve them using existing tools, and synthesize the results into a view or answer… that’s the skill of analysis, and that’s what we need to ensure kids graduate with”.

What I remember from my college years

I spent my college years studying math and listening to Heavy Metal music. Back then, my general goal in life was to study math and listen to Heavy Metal music. At some point of my studies, I “needed” to learn computer science to deploy finite element method tools to my structural engineering projects, so I drop out of school for a semester to study computer science on my own. After that hiatus, I returned to school and started studying structural analysis and design almost exclusively, disregarding almost entirely the rest of the curriculum. It was a bumpy road. I was regularly skipping classes I didn’t like in order to take more advanced structural analysis classes or simply calculating and projecting theoretical structures. I still have nightmares about not graduating for a failed exam in “fluid mechanics” or something like that. Anyway, I finally graduated as a Civil Engineer. A funny thing is that after a brief employment in a structural design firm in Caracas, I moved out to Maracaibo and never worked in my beloved field again.