Tu ne cede malis

Escuchando una clase del Profesor Jesús Huerta de Soto, me ha sorprendido conocer que Ludwig von Mises utilizaba como máxima personal la tu ne cede malis, sed contra audentior ito de Virgilio. Ha aportado una espléndida traducción al castellano:

Jamás cedas a la maldad, por contra oponte a ella con todas tus fuerzas.

Quizá esa cita explica por que tantos venezolanos nos sentimos extranjeros en nuestra propia tierra.

Ciudad De Pobres Corazones de Fito Páez

Curiosa cosa que Rodolfito lleve el mismo apellido de quién fundó Venezuela luego de los delirios unionistas de don Simón Bolívar. El solo apellido del Rosarino prueba que somos, en esencia, los mismos “tercios” desde el Río Bravo hasta la Tierra del Fuego. Bolívar tuvo razón, pero no la tuvo.

“Lamentablemente” nunca probé drogas como para entender del todo muchas cosas que se entre-leen en la letra de esta canción. Doña Yolanda lo hubiese considerado inapropiado, y Néstor José, estúpido. No podemos, después de todo, escapar de nuestros antepasados. La Argentina y Papá en un mismo pensamiento me recuerdan aquella noche Bonaerense de mil nueve nueve uno, cuando fuimos con doña Tibisay a ver a José Sacristán en la adaptación teatral de la obra La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes. Había triunfado en la temporada española de mil nueve noventa, y la pudimos disfrutar en Buenos Aires a finales del otoño austral siguiente, comienzos de abril. Vanessa se quedó en casa en Belgrano esa noche, al menos eso creo. En retrospectiva, esa obra me susurra a gritos L´Etranger, de Camus, sobretodo cuando cambiamos a nuestro médico de Las Guerras por el cura imbécil de L´Etranger.

Conocí la canción en una etapa crítica, y paradógicamente, alegre de mi vida. Fito siempre fue interesante a más no poder, y al mismo tiempo, un poco iluso con esa aberración por La Habana, y su consecuente miseria comunista. Para un guitarrista como yo, un pianista como Páez es siempre una curiosidad. Pero sus letras y armonías siempre fueron más misteriosas que la simple diferencia técnica/mecánica entre componer/ejecutar para guitarra, y hacerlo para piano.

A continuación la letra de la canción, que transcribo mientras escucho una versión de la misma cantada por Fito, Charly García y Gustavo Cerati. En la época cuando José Sacristán presentó La Guerra de nuestros antepasados en Bs. As., Gustavo se presentaba con Soda Stereo en el Teatro Rex de la misma ciudad. Estuve allí, y fue maravilloso. Por cierto que durante esos mismos días se presentaba A-Ha en el Luna Park.

En esta puta ciudad

Todo se incendia y se va

Y matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones.

En esta sucia ciudad

No hay que seguir ni parar

Ciudad de locos corazones

Ciudad de locos corazones.

No quiero salir a fumar

No quiero salir a la calle con vos

No quiero empezar a pensar

Quién puso la yerba en el viejo cajón

¡Ooooh!

Buen día Lexotanil

Buen día señora

Buen día doctor

Maldito sea tu amor

Tu inmenso reino

Y tu ansiado dolor

¿Qué es lo que quieres de mí?

¿Qué es lo que quieres saber?

No me verás arrodillado

No me verás arrodillado

Dicen que ya no soy yo

Que estoy más loco que ayer

Y matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones

No quiero salir a fumar

No quiero salir a la calle con vos

No quiero empezar a pensar

Quién puso la yerba en el viejo cajón

¡Ooooh!

Buen día Lexotanil

Buen día señora

Buen día doctor

Maldito sea tu amor

Tu inmenso reino

Y tu ansiado dolor

¡Ooooh!

En esta puta ciudad

Todo se incendia y se va

Matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones.

Lo más importante no es que vendí mi Cámara DSLR, sino la enseñanza que obtuve

Influenciado por un Podcast acerca de fotografía, en enero de 2009 compré una cámara fotográfica digital SLR (single lens reflex). En ese momento me sentí muy motivado a tomar hermosas imágenes que despertarían la admiración de la humanidad toda, y develarían de una vez por todas el maravilloso artista plástico que hay en mí. Tres años y medio después decidí que no había sido una buena idea, y pude venderla recuperando el 30 % de lo que originalmente pagué por ella. Suena poco, pero considerando lo rápido que la obsolescencia alcanza a la tecnología digital estos días, es un porcentaje bastante bueno.

Podemos dividir las cámaras fotográficas digitales en tres grandes grupos:

  1. Point-and-shoot: Literalmente, apunte-y-dispare. No requieren ningún ajuste manual por parte del fotógrafo, que solo debe apuntar la cámara en la dirección deseada y presionar un botón para capturar la imagen. Permiten algunos ajustes manuales, pero no son necesarios. El sensor que capta la imagen es bastante pequeño, lo que tiende a producir imágenes un poco “sucias” cuando hay poca luz en el momento de la fotografía.
  2. Pro-sumer: Curiosa voz gringa que une los vocablos Pro(fessional) y (con)Sumer. Digamos que es una cámara para un aficionado dispuesto a estudiar los detalles técnicos de la fotografía. Sus sensores son de tamaño significativamente mayor al utilizado en las point-and-shoot, lo que les permite captar imágenes de mejor calidad, aún en ausencia de la intervención inteligente del fotógrafo. Permite el ajuste manual de todos los parámetros que influyen en las características de la imagen que se desea capturar, pero funciona perfectamente en modo automático, sin requerir la intervención del fotógrafo. La cámara que vendí pertenecía a esta categoría.
  3. Pro(fessional): Una cámara con un sensor de dimensiones muy parecidas a la película original de 35 mm, que captura imágenes de altísima calidad. Al igual que las Pro-sumer, permite ajustar manualmente todos los parámetros técnicos de una fotografía, aún cuando puede capturar imágenes geniales en modo automático. Las solas dimensiones del sensor le permiten capturar imágenes muy fielmente, aún en condiciones de poca luz.

La cámara que vendí tomó fotografías geniales en modo automático, aunque con frecuencia me metí en problemas cuando traté de utilizar los ajustes manuales. Me sirvió muy bien para tomar una gran parte de las más de 300 fotografías de mi blog sobre plumas fuente; la calidad de las fotografías resultó genial debido a la capacidad del sensor, aunque me fué algo engorroso tomarlas debido a las dimensiones un poco aparatosas de la cámara, y sus complejidades técnicas. Cuando decidí dar por terminado mi trabajo en el blog, ya no tuve razón para continuar teniendo esta cámara. Más o menos al mismo tiempo, una tecla de mi MacBook se rompió sin motivo alguno y decidí venderla, por lo que aproveché y vendí también la cámara para financiar la compra de mi nueva computadora.

Luego de conseguir un comprador y acordar un precio y condiciones de entrega, saqué la cámara de la gaveta de mi escritorio para probarla y limpiarla antes de la entrega a su nuevo dueño. Aún cuando había decidido que no me sería útil en el futuro, sostener esta hermosa cámara en mis manos me hizo desear conservarla. De nuevo soñé ser un fotógrafo espléndido, capaz de capturar en una imagen todo el esplendor de la naturaleza. Pero la palabra empeñada es demasiado influyente en mi carácter como para retractarme, por lo que la preparé para entregarla. Cuando le comenté a mi pareja el asunto, me dijo que debía recapacitar y entregársela a ella para tomar hermosas imágenes que despertarían la admiración de la humanidad toda, y develarían de una vez por todas la maravillosa artista plástica que había en ella. La bendita cámara tenía 3 1/2 años en mi gaveta a su entera disposición, sin que le hubiese despertado el menor interés. Pero ante la posibilidad de desprenderse de un objeto material completamente inútil para ella hasta ese preciso instante, prefería aferrarse a él.

Al final vendí la cámara, en lo que califico como un buen negocio tanto para mi como para su nuevo dueño. Desde entonces, me he sentido liberado de la posesión de un objeto que al momento me resultaba inútil, y que estaba irritándome cada vez que abría la gaveta de mi escritorio en casa y lo veía ocupando espacio innecesariamente. Todavía conservo dos fantásticas cámaras digitales Panasonic, que son menos aparatosas, y que pienso empezar a usar profusa y relajadamente; ocupan muy poco espacio, son increíblemente fáciles de usar, y capturan imágenes fantásticas. Con el dinero recibido, sumado al obtenido por mi Apple MacBook, pude comprar una nueva computadora portátil que me gusta mucho. Lo más importante es mi recién obtenido estado de relajación al tener un escritorio más despejado, y la sensación de liberación que siento al no tener que ser un fotógrafo capaz de tomar hermosas imágenes que despertarían la admiración de la humanidad toda, y develarían de una vez por todas el maravilloso artista plástico que hay en mí.

So You Think You Can Be a Morning Person?

Interesante artículo de The New York Times Magazine (pulse AQUÍ para leerlo). Los resultados del test al final del artículo solo confirman lo que mi experiencia de vida ha gritado por años acerca de mis tendencias naturales:

Your score: 9

9 or lower

You’re an extreme owl. True Owls love to sleep late into the morning and have no trouble staying up late into the night. They’re most alert a few hours later than other people.

Por más que lo he intentado, jamás he logrado despertarme temprano de forma consistente por mucho tiempo. Pareciera tener dentro de mi un swicth que agudiza mi capacidad de concentración y pone mi mente en overdrive apenas se pone el sol. Entonces todo fluye graciosa e ininterrumpidamente, independientemente de que sea trabajo rutinario o creativo. En esas circunstancias, es difícil convencerme de ir a dormir cuando me siento tan productivo y capaz de avanzar sin esfuerzo en tantas tareas. Muchas horas después, al caer exhausto en la cama, alguna idea acerca de una poesía, la trama de un escrito corto o algún problema de ingeniería estructural sigue dando vueltas en mi cabeza hasta que el sueño me vence. Por supuesto que el despertador no me termina pareciendo muy interesante a la mañana siguiente.

Como siempre, yo al revés del resto de la humanidad.

Feliz cumpleaños Gustavo

1.986, estudiaba 5to. de bachillerato en Maracaibo, mis zapatos preferidos eran unos Sacks, que se usaban sin medias. Mis franelas eran unas Hang Ten con mangas muy anchas que todavía hoy desearía volver a tener. Mi novia era una sifrina que usaba zapatos Reebok y “Pull-Overs”, unos sweaters pesados de lana en Maracaibo. Había un programa horroroso en RCTV llamado “Viva La Juventud” donde se presentó Soda Stereo. Tocaste Danza Rota, aunque creo que doblaste. Soda Stereo me prendó en ese instante… dame, dame una pista, algún rastro, para hallarte.

Años después te escuché decir en una entrevista en Sonoclips que las canciones, una vez publicadas, dejaban de pertenecer a su autor para pertenecer a cada interpretación que hiciese cualquier persona que la oyera. Hablabas de la ciudad de la furia, pieza que acompañó tantas de mis soledades. Yo estaba en el cuarto de Vane, en el apartamento de El Valle. Gracias, no sabes cuantas interpretaciones hice de tu hermosa guitarra.. y del bajo de Zeta. ¿Será que los guitarristas nunca recordamos la batería? Gracias Charlie, vos también. En todo caso, nos vimos en el Poliedro de Caracas un par de días luego de esa entrevista.

¿Fue en 1.991 que nos vimos en el teatro Rex en Buenos Aires? Hoy día parece un sueño esa coincidencia. Que Bs. As. es la ciudad de la furia, no lo dudo. Vivíamos en Belgrano en ese entonces, Soldado de la Independencia 1045, que tal y tal. Como atesoro esas caminatas con mi padre por los bosques de Palermo, y el bife de chorizo en el Patio Bullrich. ¿Choripanes en La Costanera? Que Bs. As. es la ciudad de la furia. ¿Se llamaba “El Bohio” ese boliche favorito cerca de casa? Carolina, mi cordobesa favorita. Me hubiese casado con vos en un instante… amores de estudiantes como decía el tango aquel.

Al final me casé con la sifrina, que me dio dos hermosos hijos. Corazón Delator no pudo haber sido escrita mejor para mi sifrina y para mi. Fui con ella a tu concierto en Caracas el 97, “El Último Concierto” de Soda Stereo, que terminó no siendo tal cosa. ¿Recordás? Al final no funcionó, con la sifrina digo, pero todo está ok ahora.

Anyway Gustavo, estas a punto de cumplir 51. Regresá amigo, tenés mucho que darnos todavía… En mi, que aquel amor, es como un océano de fuego.