Una cita de Dave Mustaine acerca de su recuperación del alcoholismo y la drogadicción

“It’s been over 5 years. And I’m not a bad dude, I’m a sick dude. You know, it’s like, a disease is a disease, and people don’t recognize alcoholism and drug addiction as a disease; they think it’s a weakness.

I know now without a doubt that I have a disease, and it’s not that I’m a weak person, it’s just I’ve got a sickness.”

Taken from Mustaine´s interview for “Megadeth, Behind the Music” documentary.

Siempre lo he admirado por su música, pero ahora lo admiro aún más por su carácter. Ciertamente me recordó tratar a cada ser humano con compasión, lejos de mi acostumbrada soberbia.

Ciudad De Pobres Corazones de Fito Páez

Curiosa cosa que Rodolfito lleve el mismo apellido de quién fundó Venezuela luego de los delirios unionistas de don Simón Bolívar. El solo apellido del Rosarino prueba que somos, en esencia, los mismos “tercios” desde el Río Bravo hasta la Tierra del Fuego. Bolívar tuvo razón, pero no la tuvo.

“Lamentablemente” nunca probé drogas como para entender del todo muchas cosas que se entre-leen en la letra de esta canción. Doña Yolanda lo hubiese considerado inapropiado, y Néstor José, estúpido. No podemos, después de todo, escapar de nuestros antepasados. La Argentina y Papá en un mismo pensamiento me recuerdan aquella noche Bonaerense de mil nueve nueve uno, cuando fuimos con doña Tibisay a ver a José Sacristán en la adaptación teatral de la obra La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes. Había triunfado en la temporada española de mil nueve noventa, y la pudimos disfrutar en Buenos Aires a finales del otoño austral siguiente, comienzos de abril. Vanessa se quedó en casa en Belgrano esa noche, al menos eso creo. En retrospectiva, esa obra me susurra a gritos L´Etranger, de Camus, sobretodo cuando cambiamos a nuestro médico de Las Guerras por el cura imbécil de L´Etranger.

Conocí la canción en una etapa crítica, y paradógicamente, alegre de mi vida. Fito siempre fue interesante a más no poder, y al mismo tiempo, un poco iluso con esa aberración por La Habana, y su consecuente miseria comunista. Para un guitarrista como yo, un pianista como Páez es siempre una curiosidad. Pero sus letras y armonías siempre fueron más misteriosas que la simple diferencia técnica/mecánica entre componer/ejecutar para guitarra, y hacerlo para piano.

A continuación la letra de la canción, que transcribo mientras escucho una versión de la misma cantada por Fito, Charly García y Gustavo Cerati. En la época cuando José Sacristán presentó La Guerra de nuestros antepasados en Bs. As., Gustavo se presentaba con Soda Stereo en el Teatro Rex de la misma ciudad. Estuve allí, y fue maravilloso. Por cierto que durante esos mismos días se presentaba A-Ha en el Luna Park.

En esta puta ciudad

Todo se incendia y se va

Y matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones.

En esta sucia ciudad

No hay que seguir ni parar

Ciudad de locos corazones

Ciudad de locos corazones.

No quiero salir a fumar

No quiero salir a la calle con vos

No quiero empezar a pensar

Quién puso la yerba en el viejo cajón

¡Ooooh!

Buen día Lexotanil

Buen día señora

Buen día doctor

Maldito sea tu amor

Tu inmenso reino

Y tu ansiado dolor

¿Qué es lo que quieres de mí?

¿Qué es lo que quieres saber?

No me verás arrodillado

No me verás arrodillado

Dicen que ya no soy yo

Que estoy más loco que ayer

Y matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones

No quiero salir a fumar

No quiero salir a la calle con vos

No quiero empezar a pensar

Quién puso la yerba en el viejo cajón

¡Ooooh!

Buen día Lexotanil

Buen día señora

Buen día doctor

Maldito sea tu amor

Tu inmenso reino

Y tu ansiado dolor

¡Ooooh!

En esta puta ciudad

Todo se incendia y se va

Matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones

Matan a pobres corazones.

Recordando a Ronnie James Dio

A dos años de tu partida, tu ejemplo y majestuosa voz siguen retumbando en mi alma metalera. Hoy celebro tu legado cantando a tu lado las grabaciones en vivo en el Radio City Music Hall del 2007, cuando tu poderosa voz sonó mejor que nunca junto a Tony, Geezer y Vinnie.

Me permito dedicarte, esta vez a título personal, la elegía que te escribió la revista Rolling Stone:

“It wasn’t just his mighty pipes that made him Ronnie James Dio — it was his moral fervor…what always stood out was Dio’s raging compassion for the lost rock & roll children in his audience. Dio never pretended to be one of the kids — he sang as an adult assuring us that we weren’t alone in our suffering, and some day we might even be proud of conquering it”.

Descansa en paz, dulce maestro.

¿La sombra en el viento?

Debo haber amado la voz de Ronnie James Dio un poco más de lo que amo la de Bruce Dickinson, pero solo un poco. En todo caso, fue Ronnie quien llamó mi atención sobre La Sombra en el Viento de Carlos Ruiz Zafón. He jugueteado con esa novela una y otra vez en Tecni-Ciencia Libros del Sambil Maracaibo, pero nunca la he comprado. Ha llegado la hora de tenerla en casa. No se a ciencia cierta si Ronnie escribió The Shadow of the Wind en referencia a la obra del catalán, pero no pienso esperar más para averiguarlo.

Me pregunto si mi emoción acerca de la prosa castellana original será tan positiva como la de los gringos respecto a la traducción de doña Lucia Graves, hija nada más y nada menos que de Robert Graves. ¿Alguien recuerda a I, Claudius? Ese Robert Graves.

Feliz cumpleaños Gustavo

1.986, estudiaba 5to. de bachillerato en Maracaibo, mis zapatos preferidos eran unos Sacks, que se usaban sin medias. Mis franelas eran unas Hang Ten con mangas muy anchas que todavía hoy desearía volver a tener. Mi novia era una sifrina que usaba zapatos Reebok y “Pull-Overs”, unos sweaters pesados de lana en Maracaibo. Había un programa horroroso en RCTV llamado “Viva La Juventud” donde se presentó Soda Stereo. Tocaste Danza Rota, aunque creo que doblaste. Soda Stereo me prendó en ese instante… dame, dame una pista, algún rastro, para hallarte.

Años después te escuché decir en una entrevista en Sonoclips que las canciones, una vez publicadas, dejaban de pertenecer a su autor para pertenecer a cada interpretación que hiciese cualquier persona que la oyera. Hablabas de la ciudad de la furia, pieza que acompañó tantas de mis soledades. Yo estaba en el cuarto de Vane, en el apartamento de El Valle. Gracias, no sabes cuantas interpretaciones hice de tu hermosa guitarra.. y del bajo de Zeta. ¿Será que los guitarristas nunca recordamos la batería? Gracias Charlie, vos también. En todo caso, nos vimos en el Poliedro de Caracas un par de días luego de esa entrevista.

¿Fue en 1.991 que nos vimos en el teatro Rex en Buenos Aires? Hoy día parece un sueño esa coincidencia. Que Bs. As. es la ciudad de la furia, no lo dudo. Vivíamos en Belgrano en ese entonces, Soldado de la Independencia 1045, que tal y tal. Como atesoro esas caminatas con mi padre por los bosques de Palermo, y el bife de chorizo en el Patio Bullrich. ¿Choripanes en La Costanera? Que Bs. As. es la ciudad de la furia. ¿Se llamaba “El Bohio” ese boliche favorito cerca de casa? Carolina, mi cordobesa favorita. Me hubiese casado con vos en un instante… amores de estudiantes como decía el tango aquel.

Al final me casé con la sifrina, que me dio dos hermosos hijos. Corazón Delator no pudo haber sido escrita mejor para mi sifrina y para mi. Fui con ella a tu concierto en Caracas el 97, “El Último Concierto” de Soda Stereo, que terminó no siendo tal cosa. ¿Recordás? Al final no funcionó, con la sifrina digo, pero todo está ok ahora.

Anyway Gustavo, estas a punto de cumplir 51. Regresá amigo, tenés mucho que darnos todavía… En mi, que aquel amor, es como un océano de fuego.